La muerte de mi madre debido a una neumonia y coronavirus se debe a un cumulo de errores que nos come por dentro. 

Noticia publicada medio de comunicación: Uno de los hijos de Ana María critica la atención que recibió su madre en el Hospital Regional de Málaga antes de fallecer.

Jesús Pérez Heredia aún no ha tenido tiempo de iniciar el duelo por la muerte de su madre, ya que desde entonces está inmerso en la batalla judicial que ha emprendido junto a sus hermanos para que se «haga justicia». Ana María, insiste, era una mujer «luchadora» que falleció hace unos días en el hospital Regional con neumonía y coronavirus. Dice que se contagió en el propio centro y que perdió la vida por un «cúmulo de errores» de los sanitarios, un hecho que les «come por dentro».

Una familia numerosa de El Palo en la que no han existido lujos, pero en la que «nunca ha faltado de nada» gracias al trabajo de sus padres. Ana María, cuenta Jesús, era una mujer generosa que tuvo un puesto de verdura en el mercado del barrio, estuvo de cocinera y limpiadora en el colegio Antonio Gutiérrez Mata al que fueron sus hijos y también fue empleada de los servicios operativos hasta que un cáncer la retiró.

Un tumor cerebral hizo que la familia se volcase con Ana María. Jesús cuenta que su madre volvió a hacer gala entonces de ese espíritu de lucha que la caracterizaba y venció a la enfermedad, algo para lo que incluso tuvo que viajar a París para ser tratada. Ahora, explica su hijo, padecía de los bronquios, una patología que le afectaba desde hace años, y tenía movilidad reducida, ya que pesaba más de cien kilos.

Por ello, cuando el pasado 4 de marzo se desplomó en casa con fiebre, se pusieron en marcha para que recibiera asistencia médica. Recuerda las dificultades que tuvieron para que la ingresaran en el hospital, pese a las sospechas de que podía tener coronavirus: «Llamamos a los teléfonos de emergencia y de atención por COVID-19, pero aunque me decían que me pondrían en contacto con un epidemiólogo, nunca lo hicieron. Explicamos que era población de riesgo, que tenía patologías previas y que hasta había estado en contacto con mis sobrinos, que habían regresado recientemente de Italia».

Jesús relata que los médicos, a través del teléfono o tras un paso rápido por urgencias, les recomendaban que dieran a Ana María paracetamol y antibiótico. Pero la fiebre no bajaba, así que la volvieron a trasladarla al hospital Regional, donde, esta vez sí, quedó ingresada.

Un primer test dio positivo en coronavirus, por lo que Ana María pasó a la planta de infecciosos. Sin embargo, siempre según relata Jesús, después les llamaron para comunicarles que se habían equivocado en la trazabilidad y que, en una segunda prueba, el resultado fue negativo.

La sacaron de la planta, aunque precisa que, a los dos días volvió a ella con un cuadro de neumonía. Falleció solo unos días después, tras lo que recibieron una llamada del hospital en la que les informaron de que había muerto por la neumonía y coronavirus, explica Jesús: «Si al llegar no lo tenía y, tras pasar por infecciosos sí, es obvio que se contagió allí».

Asegura que todo lo ocurrido es «un despropósito» y que la familia ha acudido a los tribunales con el objetivo de evitar que «vuelva a repetirse una situación así». «Todos somos humanos, se pueden cometer errores, pero cuando sobre una misma paciente se producen tantos es algo que no se puede permitir», apunta.

Asevera que la familia no actúa contra los sanitarios, ya que «ellos están ahí al pie del cañón luchando contra el virus». A su entender, es un problema que se produce «en las altas esferas, en la dirección» -que ya ha anunciado una investigación interna por este caso-, ya que todo el personal le comunicaba que se estaba siguiendo un protocolo «que no ha servido para nada».

Tras pasar 14 días con fiebre y fallecer, Jesús insiste en que se produjeron muchos errores y tiene la sensación de que en esos momentos lo importante no era su madre para los médicos. Con Ana María muerta, asegura que los hermanos han vivido en estos últimos días una «auténtica pesadilla», ya que han tenido que recurrir a su abogado, Francisco Damián Vázquez, para conseguir que la funeraria les entregara las cenizas. «Solo queremos que descanse en paz y que se haga justicia por lo ocurrido», concluye Jesús.

FUENTE NOTICIA DIARIO SUR

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