El Tribunal Supremo ha estimado un recurso de casación que interpusieron los Servicios Jurídicos de la Asociación del Defensor del Paciente contra una sentencia desestimatoria de la Sección Octava del Tribunal Superior de Justicia de Madrid y ha condenado al Servicio Madrileño de Salud (SERMAS) al pago de una indemnización de 50.000 euros por negligencia y demora diagnóstica de una peritonitis.

   En la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, el Tribunal considera que “habiéndose acreditado que existió un retraso en la realización de una prueba diagnóstica” que hubiera podido “evidenciar” una imagen patológica, “la Administración corría con la carga de probar que esa prueba era irrelevante ante la situación de la recurrente” y que “no hubiera cambiado el pronóstico y el resultado”.

   “Ello determina que nos encontremos ante una pérdida de oportunidad relevante, eficiente e indemnizable”, destacan desde el TS, que considera que es “evidente” que tal complicación no se trató “de forma idónea y adecuada a los síntomas que la paciente iba presentando indicativos de un continuo empeoramiento y con síntomas claros de infección”.

   Además, han indicado que esto determina la presencia de una “pérdida de oportunidad” en la posibilidad de un resultado distinto “por cuanto la omisión de una prueba diagnóstica relevante y ya acordada por la Administración sanitaria hubiera podido conducir a un diagnóstico precoz de la complicación”.

   Por ello, determinan que existió una “infracción de la ‘lex artis’ acreditada que no debió soportar la paciente, con independencia que no se haya podido acreditar que ante un diagnóstico precoz el resultado hubiera sido sustancialmente diferente o no en términos cuantitativos”.

   El TS, que solo estima uno de los cuatro motivos de casación que presenta el recurrente, concluye que “en el presente caso la prueba probabilidad de un resultado distinto y más positivo para la paciente no corría a cargo de la misma sino de que la Administración probada que ante la falta de esa prueba no hubiera cambiado las complejas actuaciones médicas desarrolladas después y con un resultado tan negativo”.

OPERADA EN 2007

   Según ha recordado la Asociación El Defensor del Paciente, el 26 de junio de 2007 I. E. ingresó en el Hospital 12 de Octubre para ser intervenida de endometriosis. Como consecuencia de la “deficiente asistencia” se produjo una perforación de sigma que pasó completamente desapercibida para los facultativos, dando por terminado el acto médico sin percatarse de la lesión yatrogénica producida en el colon.

   La evolución postoperatoria fue desfavorable con fiebre, dolor abdominal intenso y vómitos. El 28 de junio la paciente ya presentaba signos de abdomen agudo pero no se tomaron medidas, tan sólo una “tardía” radiografía de abdomen. Al día siguiente, 29 de junio, el ginecólogo de planta ordenó la realización de TAC toracoabdominal.

  Sin embargo, dicha prueba no pudo realizarse, según los radiólogos, por la existencia de abundante gas abdominal. La continuaba con intenso dolor e importante distensión abdominal, tensión arterial de 108/80 y una FC de 138 latidos por minuto. Fue entonces cuando se decidió su ingreso en el Servicio de Reanimación de Obstetricia y Ginecología y su traslado a quirófano para realización de una reintervención que detectó la existencia de una peritonitis fecaloidea secundaria a perforación intestinal.

  A partir de este momento la paciente requirió hasta 8 intervenciones mas para intentar reparar las complicaciones surgidas a consecuencia de la demora. I. E. fue dada de alta a Planta del Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo el día 7 de agosto tras semanas de intenso sufrimiento (con secuelas físicas y estéticas) en las que también precisó asistencia por el Servicio de Psiquiatría.

VAZQUEZ ABOGADOS ADSCRITO AL DEFENSOR DEL PACIENTE 952215859