VAZQUEZ ABOGADOS ESPECIALISTAS NEGLIGENCIAS MEDICAS

La viuda de Enrique Morente sustituyó ayer su discreción habitual por una enérgica denuncia contra el equipo que operó a su marido y el centro médico en el que murió hace justo un año. Según Aurora Carbonell, el cirujano Enrique Moreno presionó al cantaor para que ingresara el jueves 2 de diciembre por la noche en la Clínica La Luz y le intervino de un tumor en el esófago el sábado día 4 sin realizarle “ningún análisis preoperatorio”, con prisa porque estaba “loco por irse de vacaciones”. Y después lo dejó en la UCI a sabiendas de que este centro privado quedaría con una “plantilla reducida” durante los días del puente de la Constitución y la Inmaculada. “Enrique se quedó como un pajarito: desangrado. Se desangró y ahí no había nadie para atenderle”, afirmó la viuda, en declaraciones a IDEAL. El doctor Moreno, jefe del Servicio de Cirugía y Trasplantes del Hospital Doce de Octubre de Madrid y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 1999, no quiso hacer ninguna declaración. “Cuando termine el proceso de instrucción no tendré inconveniente en hablar”, dijo ayer a este periódico.
Un año después de la muerte del genio del flamenco, el juzgado número 52 de Madrid continúa la instrucción de la denuncia por presunta negligencia médica presentada por la familia Morente. El pasado 4 de noviembre declaró ante el juez Curro Conde, cuñado de Estrella Morente, quien aseguró estar en posesión de más de 30 horas de grabaciones en las que el equipo clínico trata de “manipular” el parte médico del músico granadino.

El próximo 14 de enero declara el último de los sanitarios de La Luz implicados en el proceso, una enfermera que se encontraba de baja desde unos días después del suceso y había regresado a su lugar de origen, en Chile. Y después hablará la familia. “Yo voy a seguir luchando –anunció la viuda–. Mi marido no tiene voz, pero la tengo yo por él. Tengo muchísimas ganas de decir la verdad. Él (por el cirujano) tendrá mucho poder, muchos abogados y muchos médicos para defenderse, pero nosotros tenemos un abogado y la verdad”, dijo.
Aurora insistió en lo repentino de la muerte de su esposo. “Nunca se había tomado una aspirina. Estaba en el mejor momento de su vida y de su creación. Cinco días antes estaba cantando en el Museo Reina Sofía. Enrique estaba bien y en 24 horas…”, recordó.
Sin opción
El cantaor fue a Madrid a ver al doctor Moreno de la mano de un médico íntimo amigo suyo, Julio García Paredes, quien insistió en que el cirujano extremeño era “el mejor”. La consulta se celebró en la tarde del jueves 2 de diciembre y, según Carbonell, tras examinarle, el médico presionó a Morente para que ingresara aquella misma noche en la Clínica La Luz.
“Nos asustó mucho. No nos dio opción”, recordó la viuda. Según ella, Morente le pidió que le dejara volver a casa unos días para pensárselo, pero el facultativo le advirtió de que si ingresaba esa misma noche, “podría salvarse”, y si no, que no contara con él.
Carbonell mostró sus dudas de que la operación fuese tan urgente como la planteó el médico, sin opción a otros tratamientos. “El actor Michael Douglas tenía lo mismo y con la quimioterapia se ha salvado”, aventuró. También destacó que su marido sufría una esofaguitis “desde hacía muchísimos años” y llevaba una vida normal.
Según el parte facilitado por la clínica tras el fallecimiento, el paciente presentaba un tumor de 4,5 centímetros en el esófago con metástasis linfática, es decir, que el cáncer se había extendido a otros órganos. Sin embargo, la viuda resaltó que, en mitad de la operación, Julio García Paredes salió del quirófano para dar la “enhorabuena” a la familia que aguardaba en la habitación: dijo que Enrique “estaba limpio”, que no había metástasis y que todo había salido “divino”.
La bailaora también cuestionó otros aspectos de la actuación del cirujano, y confió en que en el proceso judicial los expertos médicos respondan a sus preguntas: “¿Es normal que lo meta a un quirófano sin preoperatorio? Si es que no le hizo ni un análisis… Le dio una infusión por la noche y al día siguiente lo quería operar”.
Pero la intervención se pospuso un día porque el cirujano “estaba cansado” tras pasar trabajando casi toda la noche del viernes. “Yo siempre he pensado que estas operaciones tan graves se hacían por la mañana, pero este señor se ve que opera a todas las horas”, comentó la viuda.
El tumor le fue extraído en la intervención realizada el sábado día 4, que aparentemente fue bien. Morente se despertó y el domingo incluso estuvo bromeando sobre su estado con su mujer y su hija mayor, Estrella. Alrededor de las 22.00 horas, una enfermera animó a la esposa a marcharse a casa, porque el paciente tenía que descansar y estaba previsto que al día siguiente ya estuviera en planta.
Sin embargo, aquella misma noche el artista empezó a quejarse de fuertes dolores y, siempre según la versión de la familia, el cirujano tardó horas en ser localizado. En la madrugada del día 6 se produjo la segunda operación, pero la hemorragia ya había causado daños cerebrales irreversibles.
‘La Pelota’ también recordó que, a pesar de que su marido empeoró ostensiblemente en torno a la medianoche, nadie la llamó hasta las 5.15 de la madrugada, ni le pidió autorización para esa segunda intervención quirúrgica.
“Sabemos que pueden surgir problemas en una operación, pero también sabemos que el médico tenía que estar ahí”, advirtió la viuda, quien sugirió que el propio cirujano no confiaba en la capacidad de la clínica. A su juicio, el enfermo debió haber ingresado en un hospital público, como el Clínico o el Doce de Octubre, en los que su médico sí confiaba y donde no se habría producido una “reducción de personal” tan acusada en la UCIdurante el ‘superpuente’ de diciembre.
“Ha sido un abandono total y absoluto. Con la plantilla reducida de médicos, todo el mundo de vacaciones y cuando todos volvieron del puente se dieron cuenta de que Enrique estaba listo –aseguró–. El médico echa la culpa a la UCI y la UCIecha la culpa al médico”.
Trato inhumano
Además de la actuación médica, la familia critica el trato “inhumano” dispensado por el cirujano y por la clínica. “Todavía estoy esperando que me den el pésame”, dijo la viuda. Lamentó la “prepotencia” y la “insensibilidad”de Moreno. “Estamos muy indignados porque nos han tratado como animales, y somos personas muy sensibles que no hacemos daño a nadie. ¡Qué valiente fue mi marido de ponerse en manos de él y qué cobarde ha sido él de irse sin decir lo siento, le acompaño en el sentimiento…!”.
Como ejemplo, la viuda recordó que cuando Estrella, deshecha por la pena, entró a cantarle al oído a su padre, ya en coma, el cirujano le dijo que entrara en la UCIa “canturrear”, a ver si su padre podía oírla, mientras “todas las enfermeras lloraban” de emoción. También remitió a los allegados al neurólogo para que les informara sobre cómo estaba el paciente tras la segunda operación, y este les anunció, con muy poco tacto, que en caso de que el cantaor llegara a despertarse, “se quedaría tarado”. Mientras alguna enfermera comentaba que “qué lástima que Morente ya no existe” –en referencia a su estado de muerte cerebral, cuando aún conservaba las constantes vitales– , el cirujano seguía insistiendo en que el paciente estaba “sedado”, según la viuda.
Aurora Carbonell aseguró que la familia está muy afectada por el dolor, pero también se siente “fuerte” y respaldada por muchísima gente. “Enrique era grandísimo, era maravilloso, y hay que hacerle justicia. España entera lo adora. Está todo el mundo con nosotros –aseguró–. Confío en la Justicia y no voy a vivir tranquila hasta que él (el cirujano) reconozca que lo ha hecho mal. Que sepa la gente que, me cueste el trabajo que me cueste, voy a luchar, porque es la única forma en que puedo tirar para adelante. La muerte de Enrique no puede quedar impune”.
“Es como una pesadilla. Enrique no merecía un final así. Una persona tan humilde y generosa, tan buena, un pedazo de artista que arriesgaba y dejaba que todo el mundo se acercara a él. Era una persona maravillosa”, concluyó.
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