Negligencia medica Familiares, amigos y vecinos de la joven benidormense Soraya Sánchez, cuya muerte está siendo investigada por un juez ante una presunta negligencia médica, se manifestaron ayer a las puertas del centro de salud del Rincón de Loix, donde murió el pasado 9 de julio, a los 30 años de edad, tras ser atendida de una crisis asmática.

En el día en que Soraya habría cumplido 31 años de edad, sus allegados realizaron una concentración silenciosa “para que no se olviden de ella, para que los sanitarios dejen ese silencio y ese hermetismo tan fuerte que tienen y para que se sepa toda la verdad”, en palabras del padre de la joven, Antonio. Pero sobre todo, “para que esto no le pase a nadie más”.

Los hechos se remontan a la madrugada del 8 al 9 de julio. A las 1:20 horas, Soraya y su padre acudieron a urgencias al centro de salud del Rincón de Loix, ambos por su propio pie, según consta en la denuncia, porque la joven estaba sufriendo una crisis asmática. La denuncia narra cómo a la joven se le administró Urbasón y se le colocó una mascarilla de oxígeno, así como que a los veinte minutos se le administró un tranquilizante, Valium, tras lo cual entró en parada cardiorrespiratoria y se le comenzó a practicar una reanimación básica. La familia de Soraya denuncia que “ni se monitorizó, ni se entubó” a la joven, algo que se hace para que las vías respiratorias queden despejadas y la denuncia asegura que esta reanimación le provocó vómitos y finalmente la asfixia porque estos le taponaron los conductos de respiración, según narra el documento.

Según consta en los partes del Centro de Información y Coordinación de Urgencias (CICU) de esa noche, el médico que la atendía llamó para solicitar una unidad del Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU) a las 1:44 horas, es decir más de 20 minutos después de la llegada de la joven al centro sanitario. Cuando el SAMU llegó no se podía hacer ya nada por la joven, pues a la demora inicial se suma un retraso de otros 24 minutos, ya que la unidad estaba atendiendo otro caso y sólo había un SAMU para cubrir toda la Marina Baixa en pleno mes de julio.

Sabiendo esto, desde el CICU preguntaron al médico si quería una ambulancia de Soporte Vital Básico (SVB) para trasladarla hasta un hospital, pero éste, según consta en el parte, dijo que prefería esperar al SAMU. Pasados unos minutos se volvió a recibir una llamada en el centro de coordinación solicitando el SVB. Cuando esta unidad llegó al lugar y, según consta en la denuncia, el personal de la ambulancia, ninguno de ellos médico, se encargó de entubar a la paciente y de proceder con ciertos protocolos médicos que, según la denuncia, no se habían aplicado.

La juez abrió diligencias para esclarecer las causas de la muerte de Soraya el pasado diciembre y hasta la fecha han declarado ya familiares, el médico que la atendió, una amiga de la joven testigo de los hechos y el trabajador del SVB. De las declaraciones, que no pueden hacerse públicas pues hay una causa abierta, se desprende, sin embargo, que hay versiones contradictorias por lo que la familia, aún más, quiere que se aclare la verdad de lo ocurrido. Está previsto que siga declarando el personal sanitario a finales de este mismo mes.

A la presunta negligencia médica, la familia añade que “no se nos ha tratado con humanidad” y denuncian, entre otras cosas, el “hermetismo” de Sanidad, que les ha “entregado incluso informes en blanco” y las coacciones y hasta burlas que han recibido ellos o testigos del caso. Piden “que como mínimo se inhabilite al médico” responsable del cúmulo de decisiones “erróneas”, a su juicio, que impidieron salvar a Soraya, pero van más allá. “Tendría que estar con nosotros, no es justo que pase esto porque un médico no sepa hacer su trabajo y porque Sanidad se quiera ahorrar un dinero”, lloraba ayer su hermano Iván al tiempo que lamentaba indignado que “sigan queriendo recortar en Sanidad”. Por ello quieren ahondar más y denuncian desde la falta de recursos, como en el caso del SAMU, a la necesidad de que el personal de emergencias tenga formación específica.

Soraya ha dejado a su marido Nacho y dos hijos pequeños, de 4 y 1 años de edad, sus padres y dos hermanos. “Era el pilar de nuestra familia”, decía ayer su cuñada que leyó un manifiesto pidiendo “la verdad” de una muerte “que no tenía que haber pasado”.

La Conselleria de Sanidad se limitó a decir: “puesto que hay una investigación judicial en curso no podemos hacer valoraciones. No obstante, respetamos la presunción de inocencia del equipo sanitario que atendió a la paciente”.

La familia reclama más unidades SAMU y advierte: “No vamos a parar”

Además de aclarar la muerte de Soraya, su familia quiere que no vuelva a suceder algo así. Uno de los caballos de batalla de los familiares es ahora reivindicar que se aumente la dotación de unidades SAMU en la Marina Baixa. “No vamos a parar”, advertían ayer. Camisetas con el lema “mañana te puede tocar a ti”, buscaban el respaldo de la población, que les apoya tanto en su dolor como en sus reivindicaciones, pues la comarca cuenta con un sólo SAMU 24 horas y otro 12 horas para cubrir 18 municipios y una población que supera el medio millón en verano.

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